La huella del alma. Acto III

La huella del alma.

Sala de exposiciones Okami. Málaga.

Acto segundo.

10 de diciembre del 2014

El tercer acto de “La huella del alma” se realiza en la sala de exposiciones del Restaurante Okami. Okami alimenta el cuerpo, cuidándole, permitiendo a la vez alimentar el alma del comensal. Olga Grymierski imbuida en la cultura oriental se convierte de este modo en una cuidadora del alma. Este proyecto forma parte de “Los abismos del alma”.

“El alma no piensa jamás sin una imagen…”[1]

[1] Aristóteles. Acerca del Alma. Gredos. 2000, pág. 28

 

En Japón, por el año 1800, los pescadores realizaban impresiones con tinta sobre papel

de los peces capturados destinados a la venta.

Antonio Navarro realiza Gyotaku

mediante la expresión artística como la forma de percibir el alma de los peces

para prolongarla en la memoria.

El escenario escogido para esta acción es OKAMI

un espacio dedicado a la restauración

vinculado a una filosofía respetuosa con la naturaleza y la tradición.

La huella del alma es una acción que aporta a la paleta de sensaciones que nos propone la filosofía de OKAMI,

sentidos visuales y sensitivos

viajando desde cerebro hasta el corazón.

La variedad de imágenes resalta el carácter de pieza única en cada monotipo,

en cada huella,

en esas almas que atrapamos por medio de la tinta de sepia

a la que se le atribuyen propiedades mágicas y espirituales.

Así se siente

La huella del alma.

Antonio Valero

Dep. Leg. AS-01103-2015

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